martes, 12 de noviembre de 2013

Frialdad.

Iron Maiden (doncella de hierro), trozo de hielo, corazón de cristal, niña sin alma...
Esos sólo forman parte del resto de mis apodos.
Antes no era fría o por lo menos eso me decía mi padre y las personas que me conocían. Yo era amable con todos porque nunca he tenido prejuicios con las personas que se me acercan, trato de ser como me gustaría que me tratasen, no obstante siempre me topo con personas que me dicen de una u otra forma que soy fría.
Odio que los humanos sean tan sensibles en ese aspecto, odio ser llamada fría, odio que me lo repitan con la esperanza de volverme más cálida...
Ese tipo de cosas me vuelven un poco más distante a largo plazo.

Admito que puede ser cierto, después de todo mi madre es fría al igual que mi hermano, yo debía sacar algo de frialdad y por supuesto creo que tiendo a minimizar algunas cosas, he caminado de funeral en funeral, el sentimiento de empatía o de tristeza se desgasta, es por eso que también cuesta más trabajo llorar. No obstante...

Seré "cálida" cuando yo quiera serlo, al igual que soy amable cuando mi educación, sentimientos y honor así me lo dictan.
Detesto cuando las personas se dejan guiar por lo primero que les viene a la mente y sueltan palabras sin meditarlas si quiera.
¿Debo pensar en los sentimientos de aquello que no piensan en los míos?
¿Por qué debo ser comprensiva y amable cuando en estos momentos una parte de mi ser esta tranquila y sin estrés? ¿Por qué lo hago?
Si soy tan fría como me dicen ¿por qué demonios me tomo la molestia de ayudar y atender a sus quejas/reclamos/acusaciones?
Tengo una buena idea ¿qué les parecería que fuera fría en verdad?
Tal vez me dicen fría porque me hacen contraste con otras personas más cálidas. Supongo que definiré un nuevo contraste. Seré fría en verdad para que me llamen por esos apodos con justa razón. Suena divertido. Mi padre solía decir (cuando yo le gritaba que no me quería): "Tú piensas que no te quiero porque no has conocido como soy cuando no quiero a alguien, pero verás, te trataré como si no te quisiera, quiero ganarme bien tus palabras".
Por supuesto que al segundo siguiente me arrepentía y pedía perdón. Sí me quería, sólo lo comparé con su versión más amable y sentí que se comportaba de mala manera conmigo cuando no estaba en esa versión.

Lección aprendida, padre. No juzgo a las personas en base a lo poco que conozco de su ánimo... Aunque ellas a mi sí ^^

No hay comentarios:

Publicar un comentario